La palabra parapente es una contracción de los términos “paracaídas de pendiente”. El nombre mismo de la actividad lleva inscripto su origen. Un grupo de montañeses, allá por la década de 1960, inventa un sistema para descender de sus expediciones volando.
Este vuelo de bautismo en parapente le permitirá al agasajado descubrir una hermosa actividad en la que se combinan la emoción del volar a vela con el descubrimiento de fabulosas vistas panorámicas. Se sobrevuelan campos sembrados, y se puede divisar el Río de la Plata y la Ciudad de Buenos Aires.
Al compartir el vehículo con un guía, el amateur podrá dejarse fascinar por la sensación de estar volando. Como un pájaro, podrá aprovechar las corrientes térmicas y las corrientes dinámicas para orientar su vuelo.
¡Mucha adrenalina con esta experiencia fuera de lo común!